martes, 7 de mayo de 2013

Contra el Malaga empezó todo.


El Madrid vuelve a enfrentarse al Málaga y todas las miradas se centran en Casillas. La visita de los de Pellegrini hurgará un poco más en la herida de la polémica suplencia de Iker, que tantas vueltas está dando. Y es que ante el Málaga comenzó todo. Al menos, fue el día que se escenificó el divorció entre Mou y el capitán del Real Madrid con una suplencia que dio la vuelta al mundo.
La imagen de Florentino lo decía todo. Aquel 22 de diciembre, en el último partido antes del parón de Navidad, el presidente blanco no daba crédito cuando vio la alineación del Madrid en La Rosaleda con Adán en el once titular. Cazado por una cámara del Plus, su cara fue un poema cuando vio el once y el nuevo incendio que montaba Mou en una semana muy delicada, tras dos pinchazos seguidos ante el Espanyol en Liga (2-2) y el Celta en Copa (2-1).
138 días después de aquella suplencia en La Rosaleda, el Málaga vuelve a cruzarse en el camino de un Iker cuya situación ha empeorado mucho. La relación con Mou está rota y definitivamente es suplente en el Real Madrid. No ha jugado ni un solo minuto desde que se lesionó y tiene pinta de que no lo hará en lo que resta de campaña si no hay ningún problema con Diego López.

Mou ya ni les habla...


Muy pocas palabras se oyeron ayer en el entrenamiento del Madrid. No hubo charla post partido contra el Valladolid. Tampoco de preparación para el duelo de mañana contra el Málaga. Ni siquiera hubo gabinete de crisis por las declaraciones de Pepe después del ataque de Mourinho a Iker. El luso no les dirigió la palabra.
El clima es de tal tensión que no se recuerdan entrenamientos con menos bromas y sonrisas en Valdebebas. La guerra abierta entre el vestuario y el cuerpo técnico ya no se esconde. Muchos jugadores cuentan los días que les quedan para dejar de estar bajo la disciplina de Mourinho.
El técnico portugués tampoco se dirigió a su plantel tras el encuentro contra el Valladolid. Fue de los primeros en abandonar el Bernabéu nada más acabar el duelo. Ni siquiera les dio una indicación en los 90 minutos, puesto que no se levantó de su asiento en el banquillo local.
El morbo estaba ayer en las imágenes que facilitaría el Real Madrid del entrenamiento a puerta cerrada. Pero el apagón fue total. El club no informó de la sesión -qué jugadores se entrenaron y quiénes se quedaron en el gimnasio, por ejemplo- ni difundió fotos o resúmenes televisivos.
Así se evitaron problemas sobre qué imágenes seleccionar para no alimentar interpretaciones ni más polémicas. Muy de vez en cuando, el Madrid -o mejor dicho Mourinho, que es quien tiene la última palabra en todo lo relacionado con el primer equipo- no informa de sus entrenamientos a puerta cerrada. Ayer fue una de esas ocasiones, aunque por el momento en el que se produjo fue más significativo.
El estado de nerviosismo instalado en Valdebebas se trasladó a la rotonda de acceso. A a la salida de Mou, en el coche de Rui Faria, un aficionado insultó al mánager y su asistente paró el coche y se bajó para defender a su jefe, según captaron las cámaras de Cuatro.